Explotación laboral en niños y personas de la 3era edad
Es necesario que la sociedad se de cuenta, de quienes realmente trabajan o piden en ocasiones limosna por necesidad y quienes lo hacen por costumbre o por que los mandan a realizar esta actividad.
Gabriela Godínez García
Existe un acuerdo en la Organización Internacional del trabajo, el cual México firmo, además de que en nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se prohíbe el trabajo a menores de 16 años.
En los casos de que menores de la edad permitida trabajen, tiene que ser bajo una regulación especifica, con ciertas restricciones para que no realicen actividades que pongan en riesgo su integridad física o moral.
A pesar de la existencia de convenios y leyes, la realidad es que no se cumplen y no solo en nuestro país sino en todo el mundo, pasando en México y en el estado se pasa por una situación difícil ya que el 36% de la población es menor a los 18 años, incrementando con ello la pobreza teniendo aproximadamente 20 millones de niños en esta situación y que por ello tienen que trabajar.
Debido a la situación económica a la que se enfrentan, son obligados a trabajar en cualquier lugar donde tengan oportunidad, en donde generalmente no se les paga de acuerdo al trabajo realizado; sometiéndose a varios cuestiones que ponen en riesgo su salud, un ejemplo de ello son los niños que trabajan en las calles, quienes están sometidos al clima, contaminación y explotación psicológica.
También nos podemos encontrar con los menores de edad quienes tienen que emigrar hacia los Estados Unidos, ya sea solos o en compañía de sus padres, las trabajadoras domésticas, en talleres o en otros lugares en que no se les da garantías al trabajo que realizan.
Al realizar estos tipos de trabajo en la mayoría de los casos, el tiempo no les es suficiente para realizar sus estudios y actividades de recreación; lo que hace que estos menores se acostumbren a la vida que llevan y no les interese superarse.
En muchas familias, se considera que el trabajo es bueno para formar el carácter, para que sean responsables y contribuyan en el ingreso familiar; y hay quienes por la situación lo creen necesario, además de la satisfacción personal por tener varios objetos que a sus padres no les es posible comprárselos.
También se han dado muchos casos de explotación laboral por las propias familias en personas de la tercera edad, quedándose con la pensión o la ayuda que reciben y los mandan a trabajar, corriendo muchos riesgos y más al encontrarse en las calles, cuando en ocasiones sus propias capacidades les impiden ver bien o caminar, pueden ser victima de que los atropellen, se caigan o les suceda algún tipo de accidente.
Este problema de explotación laboral en menores y personas de la tercera edad ha rebasado los limite que tiene el estado para atenderla, siendo asociaciones civiles e inclusive la iglesia quienes se hacen cargo de atender este tipo de cuestiones.

